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Probamos el Jaecoo 7 SHS: así responde en uso diario y viajes

La llegada de Jaecoo al mercado español se ha producido con un planteamiento claro: ofrecer SUV de imagen robusta, alto equipamiento y precios ajustados que compitan de tú a tú con las marcas tradicionales. Aunque la firma es todavía joven en España, pertenece al grupo Chery, uno de los fabricantes asiáticos con mayor crecimiento internacional. Su primer gran modelo para nuestro mercado, el Jaecoo 7, se ha presentado con versiones térmicas, híbridas suaves y la variante estrella: el PHEV, capaz de recorrer hasta 90 kilómetros en modo eléctrico y alcanzar una autonomía combinada cercana a los 1.200 kilómetros cuando se aprovechan ambas fuentes de energía. Para esta prueba, convivimos durante siete días con la versión Exclusive 4×2, la que probablemente será el corazón de la gama por su equilibrio entre precio, rendimiento y equipamiento.

El primer contacto con el coche se produjo en Madrid, un lunes temprano, con tráfico denso en la M-30 y un recorrido que combinaba calles estrechas y algún tramo más fluido. Desde fuera, el Jaecoo 7 PHEV causa impresión. La parrilla vertical, ancha y muy definida, marca la personalidad del modelo, mientras los faros divididos aportan un toque moderno. La silueta cuadrada transmite robustez, algo que se confirma al acercarse y ver la altura libre al suelo o las protecciones inferiores que, aunque discretas, dan sensación de coche preparado para más que el asfalto.

Al arrancar en silencio, aparece una de las características más interesantes del modelo: su capacidad para moverse en modo totalmente eléctrico durante la mayor parte de los recorridos urbanos. Con una batería de tamaño generoso para su segmento, y siempre que esté cargada, el Jaecoo 7 arranca sin ruido y mantiene el modo EV con facilidad en los primeros kilómetros. En ciudad, según el tráfico y la temperatura, pudimos completar entre 68 y 83 kilómetros reales en eléctrico, una cifra muy cercana a los 90 km anunciados. Lo más destacable es la suavidad: no hay vibraciones, no hay cambios bruscos y la entrega de potencia es progresiva. Este funcionamiento convierte los desplazamientos urbanos en algo cómodo y relajado.

Ese silencio ayuda a percibir mejor cómo filtra la suspensión los pequeños baches. En calles como las de Chamberí o Lavapiés, donde el asfalto es irregular, la comodidad es buena. La dirección es ligera, con una asistencia que facilita maniobras y aparcamientos. Junto con la cámara de visión 540º, no cuesta mucho hacerse a su tamaño.

A mitad de semana, empecé a explorar con más detalle el interior. La sensación al abrir la puerta es la de un coche más orientado al confort que al minimalismo extremo. El salpicadero combina superficies blandas en la zona superior, detalles con textura y una gran pantalla central que domina el espacio. El tacto general es sorprendentemente bueno para su rango de precio. Hay ciertos elementos que recuerdan su posición, pero en conjunto el interior es más sólido de lo que se esperaría.

El sistema multimedia es uno de los puntos fuertes. La pantalla central, de gran tamaño y buena resolución, funciona con un software fluido. La carga de menús es rápida, y aunque hay apartados que requieren uno o dos toques más, la curva de aprendizaje es corta. La conectividad con el smartphone es estable y el sistema de sonido, aunque no pertenece a una marca de audio conocida, ofrece un nivel más que notable: buena nitidez, potencia suficiente y un balance que no distorsiona incluso a volumen medio-alto. No llega al nivel de equipos prémium de marcas alemanas, pero supera a lo habitual en el segmento de los generalistas.

El jueves tocaba preparar el viaje a Valencia. La batería estaba cargada al 100% y el depósito lleno. Salimos temprano por la A-3 y los primeros kilómetros se hicieron en modo eléctrico, incluso a velocidades legales. En el PHEV del Jaecoo 7, el sistema prioriza el uso de electricidad mientras la batería lo permite, aunque en aceleraciones fuertes entra el motor térmico para ofrecer potencia adicional. La transición es suave, sin tirones. En autovía, cuando el tráfico lo permite, el coche puede mantener tramos en modo EV si el perfil del terreno es favorable. Durante esta fase, los consumos fueron realmente bajos y la sensación de silencio se mantuvo.

A medida que avanzaba la ruta, la batería fue vaciándose y el motor térmico asumió el protagonismo. Aquí aparecen las cifras más relevantes: en autovía, con la batería ya agotada, el consumo del motor gasolina se situó entre 6,6 y 7,4 l/100 km, dependiendo del ritmo y del tráfico. Combinando ambos modos a lo largo de todo el trayecto, la autonomía total se acercó mucho a los 1.150–1.200 km anunciados, siempre que se alternan recargas frecuentes y conducción suave. Es aquí donde el Jaecoo 7 PHEV muestra una ventaja clara frente a microhíbridos o híbridos tradicionales: la autonomía eléctrica útil permite ahorrar mucho combustible en trayectos urbanos y metropolitanos, mientras que el motor de combustión asegura viajes largos sin ansiedad por la carga.

Una vez en Valencia, aprovechamos para probar el coche fuera del asfalto en un tramo de caminos de tierra compacta cerca de El Saler. No es un todoterreno y no pretende serlo, pero el planteamiento SUV se nota. La suspensión absorbe bien los baches y ondulaciones, la respuesta del acelerador es controlable y el control de tracción interviene con suavidad si alguna rueda pierde adherencia. La altura libre al suelo evita roces innecesarios y permite avanzar sin miedo en pistas de baja dificultad. Es decir, se defiende correctamente en este escenario, siempre dentro de un uso razonable.

El regreso a Madrid dio pie a profundizar más en la habitabilidad. El Jaecoo 7 es amplio en todas sus cotas. Los asientos delanteros son cómodos, con buen mullido y un diseño que permite viajes largos sin cansancio. Las plazas traseras destacan por su espacio para piernas y por una altura al techo generosa. Viajar tres adultos es posible, aunque el pasajero central tiene un respaldo algo más firme y un túnel central que resta algo de comodidad.

El maletero ofrece un volumen considerable, con formas regulares y una boca grande que facilita la carga de maletas y bolsas de viaje. Aunque no es el líder de su categoría, su capacidad es más que suficiente para una familia o para viajes largos de fin de semana.

En cuanto a ayudas a la conducción, el Jaecoo 7 PHEV llega bien equipado: control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada de emergencia, alerta de tráfico cruzado trasero, aviso de ángulo muerto y reconocimiento de señales. El funcionamiento es correcto y predecible, con especial mención para el control adaptativo, que mantiene bien las distancias sin frenazos bruscos.

Tras siete días y más de 700 kilómetros entre ciudad, autovía y caminos, el Jaecoo 7 PHEV 4×2 deja una impresión positiva. Es un SUV amplio, cómodo y con un equipamiento muy completo. Su capacidad para recorrer casi 80–90 km en eléctrico real lo hace muy útil en ciudad, y su autonomía combinada se acerca a la cifra anunciada por la marca con facilidad si se recarga regularmente. En autovía es estable, silencioso y agradable; en pistas de tierra se defiende dentro de sus límites; y en ciudad es suave y manejable.

En un mercado donde la electrificación avanza rápido y los precios suben aún más deprisa, el Jaecoo 7 PHEV se presenta como una alternativa con sentido. Ofrece diseño, autonomía eléctrica real, comodidad y mucho equipamiento por un precio contenido. Para quienes buscan un SUV moderno, eficiente en uso urbano y capaz de viajar lejos sin depender exclusivamente de la carga, este modelo merece estar en la lista de candidatos.

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