El Nissan Ariya nació como un SUV eléctrico pensado para encajar en el día a día sin renunciar a una imagen moderna y a un interior cuidado. Con el paso del tiempo, la gama se ha ido consolidando en España como una alternativa lógica para quien busca un eléctrico amplio, con buena tecnología y un enfoque confortable. La llegada del Ariya Nismo añade una capa distinta a esa receta, porque no se limita a una estética específica: trae más potencia, una tracción total con gestión avanzada y una puesta a punto que intenta acercar el comportamiento a lo que uno espera cuando ve el apellido Nismo en el portón.

La unidad con la que conviví esta semana fue el Nissan Ariya Nismo con batería de 87 kWh y tracción total e-4ORCE. Sobre el papel, el dato que marca el carácter es la potencia: 320 kW, equivalentes a 435 CV, con 600 Nm de par. La transmisión es la habitual en un eléctrico de estas características, con una sola relación, y eso se traduce en una entrega inmediata y constante. Nissan declara un 0–100 km/h en 5,0 segundos y una velocidad máxima limitada a 200 km/h, cifras que lo colocan en la zona alta del segmento sin caer en exageraciones. También ayuda entender su tamaño, porque no es un coche pequeño: mide 4,595 metros de largo, 1,85 de ancho y 1,66 de alto, con una batalla de 2,775 metros. Con retrovisores, el ancho total se va a 2.172 mm, un detalle que condiciona maniobras en aparcamientos estrechos.

El primer encuentro fue al final de la tarde, con ese tráfico de regreso que obliga a moverse con paciencia y a aprovechar bien los huecos. En parado, el Ariya Nismo transmite presencia sin necesidad de recursos estridentes. Los paragolpes específicos, los bajos con remates en rojo y las llantas ENKEI de 20 pulgadas lo hacen reconocible, pero mantiene una elegancia bastante contenida. La mirada frontal conserva el lenguaje Ariya, con su firma lumínica fina y ese panel limpio que sustituye a la parrilla tradicional. En el lateral, la línea de cintura y el techo con caída suave ayudan a que el conjunto no parezca pesado, y en la zaga el alerón y el difusor aportan un toque más técnico. Lo interesante es que no es un diseño que canse rápido: tiene carácter, pero sigue siendo un coche que podría convivir en un garaje familiar sin desentonar.

Al abrir la puerta, se aprecia que Nissan ha trabajado bien el ambiente interior. El Ariya ya destacaba por una presentación limpia y por una sensación de calidad sólida, y en Nismo se suma un punto de deportividad bien integrada. Los asientos específicos, con tapicería tipo suede y detalles en rojo, sujetan más el cuerpo y ayudan a que la postura de conducción sea más precisa. No son duros ni incómodos, incluso en trayectos largos, y la banqueta tiene una forma que evita esa fatiga típica cuando pasas horas al volante. El volante calefactable y el tacto de los mandos refuerzan esa sensación de coche bien rematado. La instrumentación se apoya en dos pantallas de 12,3 pulgadas, una para el cuadro y otra para el sistema multimedia, y en el uso real resultan fluidas y fáciles de entender. Apple CarPlay inalámbrico y Android Auto están disponibles, y el coche permite integrar navegación, música y llamadas sin complicaciones.

En ciudad, el Ariya Nismo se siente sorprendentemente sencillo de llevar para lo que ofrece. La respuesta del acelerador es inmediata, pero se puede modular con suavidad, y eso hace que no tengas que ir pendiente de “domarlo” a cada salida. El e-Pedal Step permite conducir con un sólo pedal en muchos momentos, especialmente entre semáforos, en calles con tráfico intermitente o en rotondas donde la retención ayuda a ajustar la velocidad sin abusar del freno. La dirección es ligera en maniobras y más consistente a medida que aumenta la velocidad, y el radio de giro, sin ser el de un urbano, está bien resuelto para el tamaño del coche. En aparcamientos, la cámara 360° y los sensores trabajan con precisión y hacen que sea fácil colocarlo incluso cuando el espacio es justo.

En este entorno urbano, además, se nota la importancia de los asistentes. El control de ángulo muerto, la alerta de tráfico trasero y la intervención en caso de riesgo aportan tranquilidad cuando sales de un aparcamiento con visibilidad limitada o cuando te incorporas a una avenida con carriles rápidos. La frenada automática de emergencia con detección de peatones y ciclistas es otro de esos elementos que uno agradece sin darse cuenta, porque trabaja en segundo plano. También está el control de crucero adaptativo, útil incluso dentro de la M-30 cuando el tráfico va a tirones. Todo ese paquete forma parte de una filosofía clara: un coche potente que sigue priorizando la facilidad de uso y la seguridad en el día a día.

Cuando sales a carretera y empiezas a enlazar curvas, el Ariya Nismo cambia el tono. Aquí aparece el trabajo de la puesta a punto. La suspensión, con esquema McPherson delante y multibrazo detrás, se siente más firme que en otras versiones, y el coche apoya con más decisión. No busca ser un deportivo extremo, pero sí ofrece un control de carrocería más sólido y una dirección que guía bien el morro. En apoyos rápidos transmite aplomo, y en cambios de ritmo no se descompone. La tracción total e-4ORCE juega un papel clave, porque reparte el par con mucha precisión, y eso se traduce en una sensación de motricidad muy limpia al salir de curvas. No hay brusquedades ni pérdidas de agarre inesperadas: simplemente notas que el coche empuja de forma uniforme y estable.
En autovía es donde se entiende que, por encima de todo, sigue siendo un gran SUV eléctrico. A 120 km/h viaja con estabilidad y con un nivel de aislamiento muy logrado. El ruido aerodinámico está bien controlado y la rodadura no se vuelve intrusiva, algo meritorio teniendo en cuenta las llantas de 20 pulgadas y el enfoque de la versión. En este tipo de trayecto, el ProPILOT Assist con funciones de ayuda en carretera reduce fatiga, porque mantiene distancia, centra el coche y suaviza cambios de velocidad cuando el tráfico es variable. En un viaje largo, ese confort tecnológico se nota tanto como el físico.

En prestaciones, lo más llamativo no es sólo el 0–100, sino la respuesta en recuperaciones. En adelantamientos, el Ariya Nismo no necesita preparación: basta con hundir un poco el pie y el empuje llega de inmediato, sin reducir marchas ni esperar. En incorporaciones cortas, esa reserva de potencia aporta seguridad, porque te permite ajustar el ritmo con rapidez. La velocidad máxima está limitada a 200 km/h, una cifra que, en el uso real en España, tiene más sentido como margen de estabilidad que como objetivo. Donde sí se percibe el “extra” de Nismo es en cómo sostiene el empuje a medias velocidades, justo donde más se usa en carretera.
La parte eléctrica obliga a hablar de consumo y autonomía con honestidad. Nissan homologa el Ariya Nismo en torno a 417–419 km WLTP y un consumo oficial cercano a 24,5 kWh/100 km. En mi semana, con un uso mixto real, el consumo se movió en una banda de 22 a 28 kWh/100 km según el tipo de trayecto y el ritmo. En ciudad, con tráfico y aprovechando bien la regeneración, fue fácil ver cifras alrededor de 22–24 kWh/100 km. En autovía sostenida, subió más, especialmente cuando el viento o la temperatura no acompañaban. Traducido a autonomía, lo razonable es esperar entre 300 y 360 km de uso real, con margen, y algo más si tu semana es principalmente urbana y te mueves con suavidad. Es un dato coherente con su potencia y con su enfoque, pero conviene tenerlo presente si vienes de eléctricos más eficientes.

En recarga, el Ariya Nismo ofrece carga rápida en corriente continua de hasta 130 kW. En una parada típica, pasar del 10 al 80% puede rondar los 40 minutos en condiciones favorables. No es el más rápido del mercado, pero sí permite viajar con planificación razonable. En corriente alterna, el cargador embarcado de 22 kW es un punto fuerte si tienes acceso a un punto trifásico, porque reduce tiempos de carga en casa o en parkings con infraestructura adecuada. La experiencia general es sencilla: enchufar, configurar y dejar que el coche gestione, con una interfaz clara que muestra tiempos y potencia de forma comprensible.
La vida a bordo es uno de los argumentos más sólidos del Ariya Nismo. La batalla de 2,775 metros se traduce en buenas plazas traseras, con postura cómoda y suficiente espacio para piernas y cabeza. Hay salidas de ventilación y tomas USB, y la sensación general es de habitáculo pensado para viajar. En el maletero, la capacidad se mueve en el entorno de los 400–460 litros según configuración, y con los asientos abatidos se acerca a 1.300 litros, cifras que encajan con un uso familiar real. El doble fondo ayuda a guardar cables de carga y objetos pequeños sin que todo vaya suelto. Y en detalles de confort, el sistema Bose, el Head-Up Display y la iluminación interior contribuyen a que el coche se sienta de categoría superior.

En seguridad, el paquete es amplio y coherente con lo que se espera hoy. Frenada automática, mantenimiento de carril, asistente de atascos, control de crucero adaptativo, reconocimiento de señales, monitorización de fatiga y cámara 360° forman un conjunto que facilita la conducción y reduce estrés. Además, el comportamiento del coche es estable y predecible, algo que también forma parte de la seguridad, especialmente en un vehículo con esta potencia. El sistema de frenos combina regeneración y frenada hidráulica con buena potencia, aunque el tacto puede variar ligeramente según la intensidad de la recuperación de energía, algo normal en eléctricos.
En precios, el Nissan Ariya Nismo se sitúa en España alrededor de los 58.450 euros como referencia de partida, con variaciones según equipamiento, campañas y financiación. La gama Ariya, por debajo, suele contar con promociones puntuales que pueden ajustar el acceso a versiones menos potentes, pero el Nismo es un producto más específico: se compra por prestaciones, por puesta a punto y por un equipamiento más cerrado. En el mercado español actual, su propuesta encaja con un perfil claro: conductor que quiere un SUV eléctrico amplio, con calidad de rodadura, tecnología completa y un plus de carácter, sin caer en soluciones demasiado radicales.

Al devolver las llaves, me quedé con una sensación clara: el Ariya Nismo no intenta ser algo que no es. Ofrece potencia y una respuesta inmediata que engancha, pero mantiene el confort, la calidad percibida y la facilidad de uso que se espera de un SUV moderno. Su punto fuerte está en el equilibrio entre prestaciones y vida diaria, con una tracción total que hace el coche muy consistente y una puesta a punto que aporta precisión sin sacrificar la comodidad. Como todo eléctrico potente, pide atención a la autonomía si se conduce con alegría, y su carga rápida es correcta sin ser la referencia. Aun así, como propuesta global, es un SUV eléctrico muy completo y con una personalidad propia, pensado para quien quiere algo más que “sólo” moverse en eléctrico.





















