El segmento de las furgonetas medianas está viviendo un momento de cambio, con marcas tradicionales reforzando sus gamas eléctricas y fabricantes emergentes ofreciendo alternativas competitivas en autonomía, precio y capacidad. Maxus, una firma que ha ganado presencia en España en los últimos años gracias a su oferta eléctrica, mantiene en paralelo una apuesta firme por los motores diésel para quienes necesitan recorrer largas distancias con carga. El Deliver 7 Diésel de 150 CV es su propuesta más reciente para profesionales que buscan un furgón polivalente, eficiente y capaz de afrontar trabajos exigentes. Durante más de 1.800 km de uso real, lo puse a prueba en un itinerario que combinó ciudad, carretera secundaria y un viaje completo desde Madrid hasta Girona y vuelta, transportando varios sofás de dos y tres plazas, uno individual y varias cajas medianas, y !!! Sobró muuucho espacio ¡¡¡.

El primer contacto con el Deliver 7 fue en una mañana fría en Madrid, cargándolo con los tres sofás, lo elementos mas voluminosos que transportabamos. El acceso al espacio de carga facilita mucho la logística: la apertura lateral corredera es de las mejores del mercado, tiene una altura que permite mover muebles voluminosos sin tener que buscar ángulos imposibles, y las puertas traseras con apertura amplia ayudan a aprovechar la profundidad del furgón. Con más de 5,3 metros de largo según configuración y una zona de carga que supera los 3 metros en longitud útil, pude acomodar todo el contenido sin recurrir a cuerdas o inclinaciones comprometidas. La altura también juega a favor, ofreciendo un volumen interior que resulta cómodo incluso para transportar objetos altos sin riesgo de roce.

Una vez asegurada la carga, el arranque del motor diésel de 150 CV deja ver un ligero traqueteo inicial que desaparece al calentar. A primera vista, sorprende el tacto del pedal del acelerador: progresivo, con una respuesta suave pero suficiente para mover la masa total. Los primeros kilómetros, nos mostraron un furgón que, pese a su tamaño, se mezcla con facilidad en el tráfico urbano. La dirección asistida es correcta, y aunque no transmite demasiada información, permite maniobrar sin esfuerzo en calles estrechas. Las cámaras y sensores ayudan en situaciones complicadas, aunque la visibilidad lateral es bastante buena incluso sin depender siempre de ellos.

En los trayectos urbanos, el Deliver 7 Diésel mantuvo consumos reales entre 8,5 y 9,2 l/100 km, cifras razonables considerando la carga y los constantes arranques y paradas. La caja manual, aunque no tan refinada como la de turismos, hace un buen trabajo distribuyendo el par sin tirones bruscos y ayudando a mantener el motor en zonas eficientes del cuentarrevoluciones. El ruido al ralentí se percibe, pero no resulta molesto, y a velocidades bajas desaparece en segundo plano.

La salida hacia Girona se realizó temprano, aprovechando las horas de menor tráfico en la A-2. Este tipo de trayectos son el terreno natural de un furgón como el de nuestro Deliver 7. Con la carga ya asentada y el peso bien repartido, la estabilidad en recta fue uno de los aspectos más destacados de la prueba. El motor 2.0 diésel, con su entrega de par útil a partir de 1.600 rpm, empuja con autoridad suficiente para mantener velocidades de crucero sin necesidad de forzar la mecánica. Lo que más sorprende es la manera en la que gestiona la inercia en terrenos ondulados: ni se queda corto subiendo ni se descompone bajando, gracias a un trabajo de suspensión trasera que prioriza mantener la carga estable.
A velocidades de 110–120 km/h, el consumo se estabilizó entre 7,1 y 7,6 l/100 km, cifras muy competitivas para una furgoneta cargada. El ruido aerodinámico existe, como es lógico en un vehículo con una superficie frontal tan grande, pero se mantiene dentro de niveles razonables. De hecho, la insonorización mejorada respecto a modelos anteriores se nota al reducirse la fatiga en tramos largos. La postura de conducción, elevada y con un asiento que ofrece un soporte lumbar adecuado, permite afrontar horas al volante sin molestias.

Al entrar en carreteras secundarias ya en Cataluña, el Deliver 7 mostró un comportamiento más exigente. El trazado con curvas enlazadas obliga a anticipar más los movimientos y recordar que no estamos ante un turismo. Aun así, la suspensión mantiene el control incluso en apoyos prolongados, y el eje delantero guía sin titubeos. La dirección no es comunicativa, pero responde de forma previsible. El motor, pese a ser diésel y empujar una carrocería grande cargada, permite adelantar con seguridad si se planifica la maniobra. El trabajo de la caja automática aquí es más visible: baja una o dos marchas sin brusquedad, sosteniendo el régimen en la zona donde el par es mayor.
Una vez en Girona, con el tráfico urbano y maniobras complejas para estacionar cerca de un portal estrecho, se hizo evidente algo que había percibido ya en Madrid: los sensores funcionan bien, pero la cámara trasera podría mejorar su resolución. No afecta a la seguridad, pero sí obliga a depender un poco más de los espejos exteriores. Aun así, el reparto de visibilidad es suficiente para mover un vehículo de estas dimensiones sin sobresaltos. La entrega del material desmontado se realizó sin contratiempos y la furgoneta demostró que, por volumen y altura, es capaz de cargar muebles voluminosos incluso sin desmontar partes internas.

El interior del Deliver 7 tiene una mezcla curiosa entre sencillez y modernidad. Los materiales son básicos, como corresponde a un vehículo de trabajo, pero están bien ajustados y dan sensación de resistencia. Pero tenemos que decir que la impresion que da, es de las mejores del mercado.
La pantalla central es grande, con un sistema multimedia simple pero funcional. La navegación, el emparejamiento del teléfono y la gestión de llamadas funcionan sin retrasos. El cuadro digital aporta información clara sobre consumos, autonomía y estado del vehículo. Los huecos portaobjetos abundan y resultan útiles en el día a día, aunque algunos podrían tener alfombrillas de goma para evitar ruidos con objetos sueltos.

En términos de seguridad, el Deliver 7 cumple con los asistentes esenciales: control de estabilidad, aviso de cambio de carril, control de descenso en pendientes, sensores perimetrales y frenado autónomo limitado a bajas velocidades. No es un modelo cargado de ayudas avanzadas como otros vehículos de pasajeros, pero sí ofrece lo necesario para el entorno profesional al que está destinado. La frenada, incluso cargado, mostró un reparto correcto y no dio señales de fatiga prematura en descensos prolongados.
Los precios del Deliver 7 Diésel en España varían en función de versiones y configuraciones, pero se sitúan en el rango de los 23.000 euros. Competitivo frente a rivales como Transit Custom, ProAce o Vivaro. Además, Maxus mantiene habitualmente promociones para autónomos y empresas, por lo que resulta recomendable consultar tarifas al momento de la compra.
Tras completar los 1.800 km, la valoración general es claramente positiva. El Maxus Deliver 7 Diésel de 150 CV ofrece un rendimiento convincente para quienes necesitan un vehículo capaz de cubrir rutas largas con carga sin disparar los costes de combustible. Destaca por su estabilidad, su capacidad de carga, su consumo contenido y una postura de conducción que facilita las jornadas extensas al volante. Entre los puntos mejorables, la cámara trasera y algunos detalles de acabado podrían evolucionar, aunque no comprometen su función principal.

Conviene añadir que uno de nuestros colaboradores se encuentra en pleno proceso de renovación de su furgón de trabajo y nos pidió alternativas dentro de su presupuesto. Tras probar este Deliver 7 y valorar precio, capacidad y sensaciones de conducción, le propusimos esta opción como candidata muy seria a tener en cuenta.

En conjunto, el Deliver 7 se presenta como una opción muy competente para autónomos, pequeñas empresas o repartidores que realizan muchos kilómetros al año y necesitan un equilibrio real entre precio, capacidad y eficiencia.





















