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EBRO S700 gasolina: prueba a fondo del SUV ¿español?.

Desde el primer momento en que tomé contacto con el EBRO S700 tuve la sensación de estar frente a algo más que un SUV nuevo. Este modelo marca el regreso firme de una marca histórica a las carreteras españolas y, a diferencia de tantos otros que solo se ensamblan aquí, el S700 es realmente un coche español, fabricado y montado en nuestro país. Representa una nueva etapa para EBRO, con una propuesta clara: ofrecer un vehículo moderno, bien equipado y con un enfoque racional frente a la avalancha de SUV importados que inundan el mercado.

Conducir un coche nuevo siempre genera curiosidad, pero cuando ese coche lleva un nombre tan arraigado en la historia automovilística nacional, la expectación se multiplica. El EBRO S700 no busca reinventar el concepto SUV, sino demostrar que aún hay espacio para fabricar en España un modelo competitivo, con personalidad propia y una relación calidad-precio que tiene sentido.

Durante más de cien kilómetros de recorrido, combinando ciudad, carreteras secundarias y tramos de autovía, he podido comprobar que este SUV de gasolina ofrece una experiencia de conducción más equilibrada de lo que uno podría imaginar al verlo por primera vez.

La unidad probada corresponde a la versión 1.6 TGDI de gasolina, con 147 CV y 275 Nm de par máximo, asociada a una caja automática de doble embrague (DCT) y tracción delantera. En ficha técnica declara un consumo medio de 7,0 l/100 km y unas emisiones de 159 g/km de CO₂. Con sus 4,55 metros de largo, 1,86 de ancho y 1,70 de alto, se sitúa en el corazón del segmento de los SUV medios. El maletero ofrece 500 litros de capacidad, ampliables hasta 1.305 litros con los asientos traseros abatidos, lo que confirma su orientación práctica y familiar.

La jornada de pruebas comenzó con calma, aprovechando las primeras horas del día para moverme entre el tráfico de una ciudad todavía medio dormida. El S700 se siente cómodo desde el primer instante. La posición de conducción es natural, los mandos están bien ubicados y la visibilidad permite moverse sin esfuerzo entre coches y semáforos. A pesar de su tamaño, no transmite torpeza; la dirección es ligera y la cámara 360º facilita las maniobras incluso en calles estrechas o aparcamientos complicados.

El motor de gasolina arranca con un sonido suave y apenas perceptible desde el interior. A baja velocidad se comporta con serenidad, sin vibraciones ni tirones. La caja automática pasa las marchas con suavidad, priorizando el confort, aunque en modo manual responde con algo más de energía. Es un coche que invita a conducir tranquilo, sin prisas, disfrutando del silencio y de una suspensión que absorbe con eficacia los baches urbanos.

Pasados los primeros kilómetros, el tráfico se despejó y decidí salir de la ciudad para buscar una carretera más abierta, con curvas suaves y pendientes moderadas. Fue allí donde el S700 comenzó a mostrar su equilibrio. El motor responde con progresividad, sin sobresaltos, y el chasis mantiene la compostura incluso cuando el asfalto se vuelve irregular. La dirección gana peso y transmite la confianza justa para enlazar curvas sin esfuerzo, con una sensación de estabilidad que sorprende en un SUV de este tamaño.

En esos tramos más abiertos, el motor 1.6 TGDI demuestra ser un compañero honesto. No tiene un carácter explosivo, pero entrega el par con suavidad y empuja con decisión entre 2.000 y 4.000 rpm. En modo manual permite jugar un poco más con las marchas, y aunque no se trata de una transmisión deportiva, sí mantiene un ritmo agradable que transmite seguridad.

El asiento del conductor recoge bien el cuerpo y el volante tiene el grosor adecuado, algo que ayuda a mantener una postura natural durante trayectos largos. En marcha, el interior se mantiene silencioso y la sensación de calidad es mayor de lo esperado para su precio. La doble pantalla curva de 12,3 pulgadas aporta un toque tecnológico sin complicar la experiencia: la instrumentación se lee con claridad y el sistema multimedia responde rápido a las órdenes.

Después de un rato por carreteras secundarias, llegó el turno de la autovía. A 120 km/h el motor gira en torno a las 2.000 rpm y apenas se oye dentro del habitáculo. La dirección gana precisión, el coche se mantiene estable y las suspensiones filtran bien las juntas de expansión y pequeños baches. No hay reacciones secas ni movimientos extraños. Solo al superar los 130 km/h se cuela algo de ruido aerodinámico en los retrovisores, pero sin llegar a molestar.

El consumo medio en autovía se mantuvo en 7,8 l/100 km, mientras que al final de la jornada, tras más de 100 kilómetros recorridos, la media general se situó en 8,1 l/100 km. Son cifras realistas para un SUV gasolina de este tamaño y potencia, y demuestran que el motor logra un equilibrio razonable entre rendimiento y consumo.

El equipamiento de seguridad incluye frenada automática de emergencia, mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo, detección de fatiga y cámara 360º, entre otros. Todos los asistentes funcionan de forma suave y no interfieren en la conducción. Se nota que EBRO ha querido dar protagonismo a la sensación de seguridad sin llenar el coche de alertas innecesarias.

Las plazas traseras son amplias y ofrecen espacio de sobra para dos adultos altos. El maletero cumple con nota para uso familiar y su boca de carga baja facilita el día a día. El acabado interior, sin llegar a ser de lujo, está bien rematado y no transmite la sensación de coche económico. Todo tiene una coherencia que se agradece tras varias horas de conducción.

Lo mejor del S700 es su capacidad para adaptarse a cada entorno. En ciudad se mueve con agilidad, en carretera viaja con confort y en autovía mantiene una marcha silenciosa y estable. No destaca por un aspecto concreto, pero tampoco falla en ninguno, y esa versatilidad es su mayor virtud.

El precio parte desde 24.990 euros en el acabado Comfort y alcanza aproximadamente 27.900 euros en la versión Luxury. Ambos ofrecen una dotación amplia para su segmento y un nivel de tecnología que supera a algunos rivales más caros. Por lo que cuesta, cuesta encontrar un SUV tan completo y tan centrado en lo esencial.

Después de más de cien kilómetros al volante, la conclusión es sencilla: el EBRO S700 gasolina es un coche honesto. No intenta sorprender con promesas vacías ni figuras de potencia espectaculares. Se conforma con hacerlo todo bien, y eso ya es mucho. Es cómodo, estable, práctico y mantiene ese toque de sencillez que hace fácil vivir con él cada día.

En un mercado donde muchos SUV buscan impresionar con diseños recargados y precios al alza, el EBRO S700 apuesta por otra vía: la de la coherencia. Un vehículo moderno, nacional, y sin pretensiones innecesarias. Y precisamente por eso, resulta tan convincente.

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