El 911 Targa nació en 1965 como respuesta a nuevas normativas y se convirtió en un emblema de Porsche.

Un concepto nacido de la necesidad
El origen del Porsche Targa se remonta a los primeros años sesenta, cuando se desarrollaba el Porsche 901, modelo que más tarde adoptaría la denominación 911. Desde esa fase inicial se planteaba la posibilidad de una carrocería descapotable. La marca trabajó junto a los carroceros Reutter y Karmann en tres posibles soluciones: una capota textil tradicional, un roadster con marco reducido y una versión con arco fijo de seguridad. Esta última opción resultó la más adecuada desde el punto de vista técnico, aunque inicialmente quedó aparcada por cuestiones de producción.

Respuesta a nuevas normas en Estados Unidos
A mediados de los sesenta, Estados Unidos introdujo regulaciones más estrictas sobre seguridad en descapotables. Porsche aprovechó la ocasión para rescatar el concepto del arco fijo y adaptarlo al nuevo 911. Así, en 1965, el Porsche 911 Targa se presentó en el Salón de Fráncfort, y dos años después se sumó el 912 Targa. El arco de acero inoxidable cepillado aportaba rigidez estructural sin renunciar a la conducción a cielo abierto. El techo desmontable y la luneta trasera flexible con cremallera ofrecían cuatro configuraciones distintas, desde un cupé cerrado hasta un descapotable casi completo.

El nombre y su vínculo con la competición
La denominación Targa hace referencia a la Targa Florio, la histórica prueba de resistencia celebrada en Sicilia, donde Porsche acumuló numerosos triunfos. Harald Wagner, entonces director de ventas de la marca, fue quien propuso el nombre. Bajo la dirección de Ferdinand Alexander Porsche, el arco Targa pasó a ser un elemento que combinaba función y estilo, además de convertirse en un símbolo asociado a la identidad de Porsche.
Influencia en otros modelos y marcas
El concepto Targa no se limitó al 911. Porsche lo aplicó a modelos como el 914 y más tarde al Carrera GT. Su diseño también inspiró a otros fabricantes, que comenzaron a desarrollar soluciones similares para ofrecer una experiencia descapotable más segura y apta para el uso diario. La idea de un coche abierto, pero con protección adicional, se consolidó como un nuevo estándar en el sector.

Evolución técnica a lo largo de generaciones
En 1969, la luneta trasera de plástico dio paso a un cristal fijo de gran tamaño, manteniendo el arco y el techo desmontable en las tres primeras generaciones del 911. La evolución más significativa llegó en 1995 con el 911 generación 993. En esa etapa, el arco desapareció y se introdujo un techo panorámico de cristal con refuerzos longitudinales, acercando la silueta al coupé pero con carácter propio.

El regreso del arco clásico en 2014
La séptima generación del 911 (991) supuso el regreso del arco original. En 2014 se presentó un Targa con luneta trasera continua y arco de seguridad fijo, fiel al espíritu de 1965. Incorporaba un sistema de techo retráctil totalmente eléctrico. Con solo pulsar un botón, la capota y el cristal trasero se desplazaban para descubrir el habitáculo. Este mecanismo aportó modernidad a un diseño clásico que mantenía viva la tradición.

Un icono del diseño automovilístico
La carrocería Targa combina deportividad y disfrute a cielo abierto con la seguridad de un coupé. Representa una solución técnica que marcó un antes y un después en la historia de Porsche. A lo largo de seis décadas, cada generación del 911 ha contado con su versión Targa, consolidando este formato como parte esencial del legado de la marca alemana.






















