Porsche ha elegido Retro Classics 2026, en Stuttgart, para dar el pistoletazo de salida a “Raceborn – 75 Años de Porsche Motorsport”. Del 19 al 22 de febrero, la marca concentra su discurso en el pabellón 1 con una puesta en escena que mezcla coches de carreras, material de archivo y una lectura más humana del automovilismo: reglamentos, límites técnicos y decisiones tomadas al límite, no sólo victorias y estadísticas. El planteamiento corre a cargo del equipo de Museo y Patrimonio, que busca conectar pasado y presente con piezas reales y contexto.

En el centro del stand aparecen cuatro vehículos de competición seleccionados para resumir etapas muy distintas. A esa selección se añade un guiño pensado para el visitante: Porsche desvelará allí el modelo que actuará como “embajador” del automovilismo del Museo Porsche durante 2026, destinado a moverse por distintos actos a lo largo del año. La marca no detalla el elegido antes de la visita y reserva la sorpresa para el propio evento, un recurso habitual cuando se quiere reforzar el atractivo de la exposición sin convertirla en un anuncio.
La parte más histórica del relato la pone el Porsche 356 SL, considerado el primer Porsche creado específicamente para competir. Su victoria de clase en Le Mans 1951 sitúa ese chasis como punto de arranque oficial de la aventura deportiva de la firma, y también como semilla de la competición para clientes. El coche resume una idea clave en Porsche: un mismo concepto podía servir para circuito, rally, resistencia y récords, siempre con la fiabilidad como argumento técnico. En esa línea, el 356 SL también aparece ligado a gestas de kilometraje y a participaciones en pruebas de la época.

El extremo opuesto lo representa el Porsche 909 Bergspyder, desarrollado en 1968 con un objetivo claro: subir puertos lo más rápido posible en el Europeo de Montaña. Porsche lo llevó a una obsesión por el peso, bajando de los 400 kilos, y lo acompañó con un bóxer de ocho cilindros refrigerado por aire y casi dos litros, con 275 CV. Sobre el papel, los 0 a 100 km/h en torno a 2,4 segundos explican por qué este tipo de coche era, ante todo, una herramienta de eficacia en tramos cortos, donde chasis y agilidad pesan tanto como la potencia.

Ese 909 también permite hablar de diseño, porque aquí la estética es consecuencia directa de la ingeniería. Tubos de aluminio en la estructura, titanio en elementos clave y una carrocería muy fina en material compuesto reflejan una época en la que la normativa dejaba margen para experimentar. En términos de comportamiento, un coche así exige precisión: cambios rápidos de dirección, mucha respuesta al primer giro de volante y un equilibrio delicado entre tracción y estabilidad, especialmente en superficies irregulares. En seguridad, el enfoque era el de su tiempo, con prioridad absoluta a la ligereza y a la accesibilidad mecánica.
La actualidad llega con el Porsche 911 GT3 R, ligado a la competición de clientes y a campeonatos tan exigentes como el DTM. En la feria se muestra el coche con el que Ayhancan Güven logró el título, en un formato donde la diferencia se decide por estrategia, neumáticos, paradas obligatorias y comunicación por radio. A nivel técnico, el GT3 R se apoya en un seis cilindros bóxer atmosférico de 4,2 litros que puede rendir hasta 416 kW (565 CV) según el Balance of Performance, unido a una caja secuencial de seis marchas pensada para cambios rápidos y consistentes.

En clave de mercado y precios, este tipo de programas no se entiende sin la base europea y, en especial, sin la cultura de carreras cliente, muy asentada también en España a través de equipos privados, circuitos con actividad GT y campeonatos nacionales e internacionales. El coste total de competir depende de categoría, calendario, BoP y logística, pero Porsche insiste en la idea de “evolución” para que el cliente no parta de cero. Como ejemplo, la marca ha llegado a ofrecer kits de actualización para el 911 GT3 R (generación 992) con precios de partida en torno a 41.500 euros más impuestos, una cifra que ilustra cómo se estructura la competición moderna: rendimiento, soporte técnico y control de costes por fases.
El programa se completa con dos mesas redondas previstas para el sábado 21 y el domingo 22 de febrero, a las 14:00, centradas en distintas perspectivas del automovilismo. En ellas participan perfiles de generaciones y roles diferentes, desde pilotos con experiencia en grandes carreras hasta responsables de comunicación y archivo, con temas que van del salto del simracing al circuito real a la transición de piloto a gestor de equipo. Con esta agenda, Porsche convierte Retro Classics 2026 en el inicio visible de un año conmemorativo que mira a la historia, pero también a cómo se compite hoy.























