La marca italiana automovilística ha puesto el foco en su modelo más icónico al celebrar los 35 años del Lamborghini Diablo. Este superdeportivo V12 surgido en 1990 marcó un nuevo estándar en el segmento de los motores atmosféricos de gran cilindrada, con un diseño que definió una época y tecnologías que aún hoy se valoran entre los entusiastas. La referencia del Diablo en España y el mercado europeo lo sitúa entre los coches de alto valor histórico-técnico.

El Diablo se presentó con la ambición de superar los 320 km/h de velocidad punta, y finalmente alcanzó los 325 km/h según datos oficiales de la marca. Con su motor V12 situado en posición central-trasera y tracción trasera en sus primeras versiones, ofrecía prestaciones que en su momento sólo estaban al alcance de muy pocos modelos. Desde el punto de vista técnico, fue el heredero directo del Lamborghini Countach y abrió la puerta a toda una nueva generación de superdeportivos.

El diseño del Diablo combinó influencias radicales: la silueta baja, la anchura pronunciada, las puertas tipo tijera y los voladizos cortos crearon una estética que fusionaba agresividad y elegancia. Su carrocería empleaba aluminio, acero tubular y, en determinados puntos, inserciones de fibra de carbono, lo que mostraba un enfoque técnico avanzado para su época. En el interior, incorporó por primera vez en un Lamborghini V12 elementos de confort que se acercaban más al lujo que a la pura competición: asientos ajustables, aire acondicionado, equipo de sonido premium y una ergonomía mejorada respecto al pasado.

En su trayectoria, el Diablo evolucionó hacia variantes más técnicas: por ejemplo, la versión con tracción integral VT de 1993, que mejoraba la estabilidad, o los modelos SE30, SV y GT que elevaron la potencia, rebajaron peso y reforzaron su carácter deportivo. Según los registros técnicos, la versión estándar rendía 492 CV y 580 Nm de par en su motor 5,7 litros V12. Este desempeño lo colocó entre los deportivos más rápidos de su tiempo, tanto en velocidad máxima como en aceleración.
Desde el punto de vista del mercado español, el Diablo representa una pieza codiciada dentro del segmento de coches de colección. Con una producción total cercana a las 2.903 unidades, según cifras oficiales, su escasez y su historia le dan un valor elevado en subastas y entre aficionados al motor. Las unidades en buen estado de conservación o restauradas por la división especializada de la marca, Polo Storico, suelen captar la atención de coleccionistas en España y Europa, gracias también al creciente interés por los motores V12 atmosféricos y el legado automovilístico.

El apartado técnico-prestacional del Diablo merece un análisis detallado. En su primera versión, el motor V12 de 5,7 litros entregaba una potencia que rondaba los 492 CV y un par motor de 580 Nm, lo que le permitía situarse en 0 a 100 km/h en torno a 4,5 segundos según datos oficiales. Con sus 325 km/h de punta máxima, el Diablo definió una nueva referencia en el segmento de superdeportivos de producción. Además, su peso, distribución de masas y anchura reforzaban su comportamiento dinámico. Las versiones más extremas, como la GT o la SE30 Jota, incluso superaban los 525 CV, lo que incrementó su rareza y valor de mercado.
La tecnología de chasis y suspensión también evolucionó: en 1993 el modelo VT incorporó tracción integral junto a un sistema de amortiguación ajustable y frenos Brembo de gran tamaño. Esta combinación garantizaba una experiencia de conducción más segura y capaz en carretera. Más aún, la opción de fibra de carbono y materiales compuestos en la carrocería demostraba que Lamborghini apostaba por la tecnología de competición trasladada al producto de calle.

El contexto cultural del Diablo no puede obviarse: su imagen apareció en películas, videojuegos y campañas publicitarias, lo que reforzó su estatus de icono pop-automovilístico. Pero más allá de la estética, su valor técnico y su contribución a la marca lo consolidaron como pieza clave de la evolución de Lamborghini. La celebración del 35º aniversario en 2025 reafirma este papel y pone de relieve cómo un modelo nacido en los años noventa sigue generando interés técnico y comercial.

En cuanto al legado para Lamborghini y para el mercado de deportivos de altas prestaciones en España, el Diablo abrió la puerta a los modelos posteriores con motor V12 de la marca. Desde la evolución de la marca bajo nuevo propietario hasta los actuales modelos híbridos y eléctricos, el Diablo representa el cierre de una era de motores puramente atmosféricos de gran cilindrada. Su influencia se refleja en la ingeniería, el diseño, la experiencia de conducción y el valor residual.
Desde el punto de vista del coleccionista español, adquirir un Diablo exige una revisión cuidadosa de su historia de mantenimiento, homologaciones, piezas originales y certificaciones de autenticidad gestionadas por Polo Storico. Esta atención técnica es clave para valorar correctamente una unidad. En este sentido, la edición del aniversario 35 aporta un motivo adicional de reconocimiento en el mercado.

En resumen, el Lamborghini Diablo 35º aniversario no es solo un coche de época: es una declaración técnica, un icono de la ingeniería automovilística y una inversión cultural en el mundo del automóvil. Su diseño radical, su motor V12, su evolución tecnológica y su impacto histórico lo convierten en un modelo indispensable para entender la marca Lamborghini y el cambio de paradigma de los superdeportivos en las últimas décadas.























