El móvil, detrás de 4 de cada 10 multas por distracción

La Guardia Civil denunció a 3.816 conductores por usar el móvil al volante en una semana. Es el 42,3 % de todas las multas por distracción de la campaña de la DGT.
Conductora mirando el móvil al volante, primera causa de multa por distracciones según la DGT

Tres mil ochocientos dieciséis conductores. Son los que la Guardia Civil de Tráfico denunció por usar el móvil al volante en solo siete días, entre el 5 y el 11 de octubre, durante la campaña especial de vigilancia contra las distracciones que la DGT acaba de cerrar. El teléfono explica por sí solo el 42,3 % de las 9.245 denuncias por despistes que se tramitaron esa semana, de modo que cuatro de cada diez multas por distracción tuvieron el mismo protagonista.

El despliegue fue amplio. Los agentes montaron 8.584 controles y revisaron 422.927 vehículos en carreteras de toda España, con la colaboración de voluntarios de la asociación ASPAYM en diecisiete provincias. Más que la cifra de sanciones, el operativo sirvió para poner otra vez el foco en un problema que las estadísticas llevan años señalando y que, a juzgar por los números, sigue lejos de corregirse.

Imagen de la campaña de la DGT contra las distracciones al volante
La DGT vigiló 422.927 vehículos en su campaña contra las distracciones. Foto: DGT

Detrás del móvil aparece una lista de conductas que cualquiera ha visto alguna vez desde el asiento de al lado. Hubo 441 denuncias por conducir con cascos o auriculares conectados a un reproductor, 421 por no llevar abrochado el cinturón, 257 por leer mientras se conducía y 136 por buscar objetos con el coche en marcha. Los ocupantes también distraen: 112 conductores fueron sancionados por atender más a sus acompañantes que a la carretera. Comer al volante sumó 83 denuncias, otros sistemas de comunicación 70, el manejo indebido del navegador 49 y fumar 29. Un capítulo de otras distracciones sin especificar reunió 1.839 casos más.

Los controles destaparon además algo más grave que un despiste. En esos mismos puestos, 1.061 conductores fueron denunciados por superar la tasa de alcohol permitida y 931 dieron positivo en drogas, una combinación que multiplica el riesgo de cualquier distracción.

El precio de mirar la pantalla no es pequeño. Sujetar el teléfono con la mano mientras se conduce supone una multa de 200 euros y la pérdida de seis puntos del permiso, la sanción más dura de este capítulo desde la reforma de la Ley de Tráfico de 2022. Conducir sin cinturón cuesta otros 200 euros y cuatro puntos, y llevar auriculares conectados, 200 euros y tres puntos. Para un conductor con pocos años de carné, una sola denuncia por el móvil puede dejarle muy cerca de quedarse sin permiso.

La insistencia de Tráfico tiene una explicación de peso. Las distracciones son el factor concurrente más frecuente en los siniestros: aparecieron en 15.707 accidentes, el 21 % del total, y en 444 siniestros mortales, el 32 % de ellos. Ningún otro factor aparece con tanta frecuencia cuando hay víctimas, por delante incluso de la velocidad o el alcohol.

La comparación con la campaña del año pasado ofrece un matiz. En la semana equivalente de 2025, el móvil supuso el 47,4 % de las denuncias por distracción, cinco puntos más que ahora. Sería tentador leerlo como una mejora de hábitos, pero conviene prudencia: el reparto depende también de dónde se colocan los controles y de cuántas otras infracciones se detectan, y en términos absolutos el teléfono sigue siendo, con diferencia, la conducta más sancionada.

Hay un dato europeo que ayuda a entender la dimensión del asunto. En una encuesta realizada en veintidós países, el 51 % de los conductores admitía hablar por teléfono con manos libres, el 22 % reconocía hacerlo sujetando el aparato y el 23 % confesaba leer mensajes o consultar redes sociales mientras conducía. La conversación con manos libres es legal, pero también resta atención, algo que muchos conductores siguen sin asumir.

La tecnología de los propios coches intenta poner su parte. La normativa europea obliga ya a que los vehículos nuevos incorporen un sistema avanzado de advertencia de distracciones, capaz de detectar cuándo el conductor aparta la vista de la carretera, y los estudios más recientes atribuyen los mayores beneficios en seguridad a la alerta de colisión frontal, la frenada automática de emergencia y la vigilancia del conductor. Las bandas sonoras en los arcenes también ayudan a reducir la gravedad de los accidentes provocados por un despiste.

La campaña española formaba parte de una operación coordinada a escala europea por RoadPol, la red de policías de tráfico del continente, que ya se desarrolló en las mismas fechas el año pasado. Sus resultados confirman lo que Tráfico repite en cada balance: la relación de los conductores con el móvil sigue siendo la gran asignatura pendiente de la seguridad vial.

Mientras tanto, el consejo es tan sencillo como difícil de cumplir. Silenciar el teléfono o dejarlo fuera de alcance antes de arrancar evita la tentación, y programar el navegador con el coche detenido ahorra miradas innecesarias. Dos segundos sin mirar a la carretera a 100 km/h son más de cincuenta metros recorridos a ciegas, la distancia en la que cabe casi cualquier imprevisto.

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