Polestar prepara un salto importante en navegación a bordo al convertirse en el primer fabricante en integrar la nueva guía de carril en vivo de Google Maps directamente en la pantalla del conductor. La función debutará en el Polestar 4 y busca resolver un problema muy concreto: saber con antelación qué carril conviene ocupar en autopistas complejas y en tráfico intenso, evitando salidas perdidas y maniobras de última hora. La novedad encaja en la estrategia de experiencia de usuario de la marca, que prioriza información clara, en el lugar correcto y con el menor nivel de distracción posible.

La guía de carril en vivo se mostrará en el display del conductor de 10,2 pulgadas del Polestar 4, con una visualización específica que enseña todos los carriles posibles para la ruta seleccionada y marca, además, el carril en el que circula el coche. La propuesta va más allá del clásico “mantente a la derecha” del navegador: el sistema combina el itinerario con recordatorios visuales y sonoros para facilitar cambios de carril a tiempo. En el uso real, esto debería notarse especialmente en enlaces, bifurcaciones y accesos a circunvalaciones, donde la carga mental sube cuando el tráfico aprieta.
La parte técnica se apoya en un enfoque poco habitual en navegación: el coche “entiende” su carril utilizando inteligencia artificial en el propio vehículo. Para ello analiza lo que capta una de las cámaras frontales, interpretando elementos como marcas viales y señales de tráfico. Con ese dato, el navegador puede contextualizar mejor el consejo, porque no sólo sabe por dónde quiere ir, sino dónde está realmente el vehículo dentro de la calzada. Es un matiz relevante: en carreteras con varios carriles, una indicación tardía o poco precisa suele ser la raíz de la maniobra brusca, no la falta de potencia o la frenada.
En términos de seguridad, el enfoque es claro: reducir estrés y mejorar anticipación. Si el conductor llega antes al carril correcto, se minimizan cambios precipitados, frenazos y dudas en el último momento. Aun así, conviene entender el alcance: no es un sistema de conducción autónoma ni un ADAS que “mueva” el coche, sino una capa de información más inteligente. El conductor sigue tomando la decisión y ejecutando la maniobra. En ese sentido, la guía de carril se sitúa como apoyo preventivo, especialmente útil en condiciones de tráfico denso donde los márgenes se estrechan y los errores se pagan caros.

Para el comportamiento en carretera, el beneficio no está en correr más, sino en conducir de forma más fluida. Cuando el navegador ayuda a preparar la trayectoria con segundos de margen, la conducción tiende a ser más constante y predecible: se evitan correcciones, se reducen aceleraciones innecesarias y se gana confort. En coches eléctricos como el Polestar 4, esa fluidez también puede impactar en eficiencia, porque cada frenada fuerte y cada acelerón tienen un coste energético. No se trata de prometer kilómetros extra, pero sí de favorecer un estilo de conducción más estable, que es el que mejor sienta a la movilidad eléctrica en viajes largos.
En tecnología y ecosistema, la función refuerza la idea de “coche actualizable”. Polestar la desplegará mediante actualizaciones remotas, sin pasar por taller, como parte de su estrategia de introducir nuevas capacidades cuando estén listas. El lanzamiento se realizará en los próximos meses y arrancará en Estados Unidos y Suecia, con expansión posterior a más mercados, tipos de carretera y clientes. En la práctica, esto significa que la disponibilidad dependerá de compatibilidades locales, cobertura cartográfica y validaciones propias de cada país, además de la estrategia de despliegue por fases habitual en software.

En España, el interés está en la dirección que marca esta integración: navegación que aprovecha hardware del coche para afinar la precisión de la guía, algo especialmente relevante en grandes áreas metropolitanas con enlaces complejos. De momento, la marca no vincula esta función a cambios de equipamiento o precio del Polestar 4, ya que se activará por software. A corto plazo, la lectura es que la competencia en eléctricos premium no se libra sólo en potencia o autonomía, sino en experiencia digital y reducción de fricciones en la conducción diaria, donde un buen navegador puede ser tan decisivo como un buen chasis.























