Diego Domínguez y Rogelio Peñate han presentado la decoración con la que competirán esta temporada en WRC2, un paso que confirma continuidad y, a la vez, eleva el listón tras su estreno en la categoría. La dupla, campeona del mundo de WRC3 en 2024, repetirá a bordo del Toyota GR Yaris Rally2 y afrontará una segunda campaña con un programa de siete pruebas puntuables tanto para WRC2 como para WRC2 Challenger. El planteamiento es claro: convertir la experiencia acumulada en resultados más consistentes y mejorar el rendimiento en escenarios muy distintos.
El paso por WRC2 obliga a un enfoque más completo que en categorías de acceso. Aquí, el ritmo puro es sólo una parte del resultado. La gestión de los neumáticos, la lectura del rally y la capacidad de mantener un nivel alto durante varios días pesan tanto como una buena primera etapa. En un Rally2 moderno, la base técnica ofrece tracción total, caja secuencial y una aerodinámica y refrigeración pensadas para resistir, pero la diferencia real suele estar en la puesta a punto y en la ejecución del fin de semana, desde la elección de reglajes hasta la limpieza en cada tramo.

La lista de rallies seleccionados dibuja un calendario exigente y variado, con superficies y altitudes muy diferentes. Arrancarán en el Safari Rally Kenia, del 12 al 15 de marzo, una de las citas más duras del Mundial por terreno roto, calor y cambios de agarre. Después llegará el Rally Islas Canarias, del 23 al 26 de abril, que sitúa a España en el foco con un evento de asfalto rápido y técnico. El siguiente salto será al Rally de Japón, del 28 al 31 de mayo, donde el asfalto estrecho y la precisión suelen decidir mucho más que la agresividad.
El ecuador del programa lo marca el Rally Acrópolis de Grecia, del 25 al 28 de junio, una prueba que vuelve a poner el acento en la supervivencia: piedra suelta, temperaturas altas y castigo mecánico. Tras el parón estival, el calendario entra en una zona nueva para muchos equipos con el Rally Paraguay, del 27 al 30 de agosto, y enlaza con el Rally Chile, del 10 al 13 de septiembre, dos rallies donde el conocimiento previo y la adaptación rápida al terreno pueden tener un impacto enorme. El cierre del programa está previsto en Arabia Saudí, del 11 al 14 de noviembre, que vuelve a ser el último gran examen del año.

Para el aficionado español, la presencia del Rally Islas Canarias es especialmente relevante porque coloca un rally de casa en el corazón del calendario y, además, en asfalto, donde la precisión de trazada y la lectura de frenadas es constante. Para Domínguez y Peñate, esa cita también tiene valor estratégico: es un terreno donde el ritmo se construye con confianza, con notas muy finas y con una puesta a punto que permita atacar sin comprometer estabilidad. En WRC2, un error pequeño se paga doble, porque el nivel de igualdad es alto y hay poca carrera para recuperar.
En cuanto al objetivo deportivo, la idea de “consolidar progresión” se traduce en algo muy concreto: recortar los picos de rendimiento. En su primer año, el aprendizaje suele traer tramos brillantes y otros más irregulares. La segunda temporada se mide por la capacidad de sostener un ritmo competitivo en cada bucle, ajustar el coche con rapidez tras la asistencia y minimizar pérdidas cuando el rally se complica. En carreras largas, el resultado final es la suma de decisiones pequeñas: desde cuándo arriesgar hasta cuándo asegurar puntos y mantener el coche vivo.
La elección de siete pruebas también apunta a un enfoque racional del campeonato. WRC2 y WRC2 Challenger premian la selección de rallies y el trabajo de equipo tanto como la velocidad. En ese contexto, el programa mezcla rallies “de desgaste” con rallies “de precisión”, lo que obliga a una preparación metódica: simulaciones de reglajes, adaptación a altitud y temperaturas, y un trabajo constante de reconocimiento. El GR Yaris Rally2, por concepto, es un coche diseñado para rendir en ese abanico, pero el rendimiento final lo marca la combinación de conducción, notas y estrategia.

Por ahora, el anuncio se centra en la decoración y el calendario, sin entrar en un desglose de objetivos numéricos o metas cerradas de puntos. Eso encaja con el momento de la temporada, donde lo importante es llegar a cada rally con una base sólida y margen para evolucionar. Con Kenia, Canarias y Japón en el primer bloque, el 2026 de Domínguez y Peñate arrancará con tres escenarios que exigen tres formas distintas de ir rápido. Si consiguen continuidad desde el inicio, el salto cualitativo respecto a 2025 puede reflejarse en resultados más visibles a lo largo del año.























