Salir de la rutina con un vehículo pensado para profesionales del transporte y familias exigentes puede convertirse en una experiencia sorprendente. Durante siete días, utilizamos el Peugeot Traveller, en su versión Business VIP Standard con motor diésel, recorriendo más de 700 kilómetros por ciudad, tramos de autovía y carreteras secundarias. Aunque en apariencia puede parecer una furgoneta adaptada al transporte de pasajeros, la realidad es que es un vehículo versátil, cómodo y muy pensado para largos trayectos. Sorprende cómo, pese a su tamaño, es fácil de llevar en entornos urbanos y, sobre todo, cómo se comporta con suavidad incluso en desplazamientos largos por carretera.

Desde el primer momento, al sentarnos al volante, notamos la altura dominante que ofrece el puesto de conducción. En ciudad, esto se traduce en mayor visibilidad, ideal para maniobras complicadas y tráfico denso. Nos movimos por el centro de Valencia en hora punta sin mayor problema, y aunque su longitud de 4,98 metros se deja notar en parkings o calles estrechas, el asistente de aparcamiento delantero y trasero con cámara trasera lo compensa con nota. La dirección asistida tiene un buen radio de giro, y la transición entre aceleraciones y frenadas es progresiva. Pese a su volumen, el peso en vacío ronda los 1.800 kilos, y el motor 2.0 BlueHDi mueve al conjunto con dignidad, incluso cuando viajan 5 o 6 ocupantes con equipaje.

El motor diésel 2.0 BlueHDi de 145 CV ofrece un rendimiento equilibrado para este tipo de vehículo. No pretende ser deportivo ni rápido, pero sí fiable, progresivo y, sobre todo, eficiente. Lo utilizamos tanto con carga completa como vacío, y en ambos casos respondió con solvencia. En carretera, mantiene cruceros constantes de 120 km/h con el control de crucero activado y sin apenas esfuerzo mecánico. De hecho, el nivel de rumorosidad del motor es bajo gracias a un buen aislamiento, incluso cuando se fuerza una recuperación. En tramos de autovía entre Madrid y Cuenca, el consumo medio se mantuvo en 7 l/100 km, bajando incluso a 6,4 en trayectos constantes. En ciudad, el consumo subió a unos 8,7 litros de media, lo que entra dentro de lo esperable en un vehículo de estas dimensiones.

Lo que más llamó la atención entre quienes viajaron con nosotros durante estos días fue el confort a bordo. La versión Business VIP incorpora asientos individuales segunda fila, con apoyabrazos y posibilidad de desplazamiento longitudinal, algo muy valorado por quienes usan el vehículo para transporte de ejecutivos o turismo VIP. El sistema de calefacción y climatización independiente para las plazas traseras, con salidas individuales, permite que todos los ocupantes viajen a gusto. También se agradece la iluminación ambiental LED, ideal para trabajar en ruta. El maletero, incluso con tres filas de asientos, es suficiente para varias maletas medianas, aunque si se prescinde de una de ellas, el volumen de carga crece exponencialmente hasta los 1.500 litros.

Uno de los puntos fuertes del Peugeot Traveller está en su modularidad. Es posible extraer o desplazar los asientos con bastante facilidad, lo que permite adaptar el espacio según el uso. En uno de los trayectos hicimos una escapada al Parque Natural del Alto Tajo, y con los asientos traseros desplazados al máximo hacia delante, cargamos varias maletas, una bicicleta plegable y todo el equipo de camping sin comprometer la habitabilidad interior.
En cuanto a la conectividad, el Traveller cumple sin sobresaltos. El sistema multimedia, podía mejorar, aunque pantalla de , permite conexión Apple CarPlay y Android Auto. El sistema de navegación integrado no es el más ágil del mercado, pero responde bien. Se agradece la presencia de múltiples puertos USB, tanto en las plazas delanteras como traseras, lo cual facilita que los pasajeros puedan cargar sus dispositivos durante los trayectos largos. La instrumentación es clara, analógica en su mayoría, pero con una pequeña pantalla central que ofrece información sobre consumos, autonomía y ayudas a la conducción.

Hablando de seguridad, el Traveller Business VIP no escatima. Incluye frenada automática de emergencia, reconocimiento de señales de tráfico, alerta por cambio involuntario de carril y detección de fatiga del conductor. Durante una jornada especialmente exigente de más de 300 kilómetros seguidos, el sistema nos avisó tras detectar movimientos leves en el volante. En ciudad, nos resultaron útiles los sensores de ángulo muerto, sobre todo en rotondas y al incorporarnos a vías de varios carriles, y cuando se nos cruzan peatones en maniobras de aparcamiento.
El puesto de conducción resulta cómodo incluso tras varias horas al volante. El asiento del conductor dispone de ajuste lumbar, reposabrazos y regulación en altura, lo que permite encontrar fácilmente una buena postura. Además, la visibilidad frontal y lateral es excelente gracias a un parabrisas panorámico muy inclinado y unos retrovisores generosos. El volante multifunción, revestido en cuero, tiene buena empuñadura y resulta intuitivo. Nos acostumbramos enseguida a los mandos del cambio automático, que simplifica el diseño y deja más espacio libre en la consola.

El aislamiento acústico también fue una sorpresa. Incluso con viento fuerte y lluvia intensa, como ocurrió en un tramo de la A-3, el nivel sonoro dentro del habitáculo se mantuvo bajo. Esto se debe tanto al diseño del parabrisas como al sellado de puertas y ventanas. El confort de marcha es otro de los puntos destacados por varios ocupantes, especialmente quienes viajaban en la segunda fila. La suspensión filtra bien los baches y el pavimento irregular sin balanceos excesivos, algo que suele preocupar en este tipo de carrocerías altas.

En lo que respecta a las versiones disponibles, el Peugeot Traveller se ofrece en distintas longitudes de carrocería (Compact, Standard y Long) y acabados orientados tanto a uso profesional como familiar. La variante que probamos corresponde a la intermedia, Standard de 4,98 m, en acabado Business VIP, la más equipada, con orientación claramente profesional. Los precios en España para esta configuración parten desde los 50.500 € sin descuentos ni promociones aplicadas, aunque en el canal de empresa o renting puede encontrarse con ofertas más competitivas. Existe también una alternativa 100% eléctrica, el Peugeot e-Traveller, aunque en este caso la autonomía real ronda los 230 km, lo que limita su uso a entornos urbanos o periurbanos.

Durante esta semana, recogimos comentarios de varias personas que tienen este vehículo. Una pareja que trabaja en el sector turístico en Cuenca nos comentó que era “lo más parecido a una oficina sobre ruedas”, y una madre de familia numerosa que está encantada con la facilidad para colocar las sillas infantiles gracias a los anclajes ISOFIX en todas las plazas traseras.

Después de más de 700 km de uso intensivo, entre tráfico urbano, atascos, carreteras de montaña y largas rectas por autovía, nuestra conclusión es clara: el Peugeot Traveller es una opción muy válida para quienes buscan un vehículo espacioso, modulable y bien equipado, ya sea para trabajar o para disfrutar en familia. No busca emociones fuertes al volante, pero sí ofrece una experiencia de conducción tranquila, segura y confortable. Ideal para quienes valoran el espacio y la funcionalidad sin renunciar al diseño y al equipamiento tecnológico.





















